En en estado de Guanajuato se encuentra el Santuario del Señor de Villaseca, templo que albergará al Cristo Negro de Villaseca. Su construcción se inicia en 1709 cuando Guanajuato tenía el título de villa concedido por Felipe III y se terminan en 1789 cuando ya ostenta el de ciudad, categoría que le dio Fernando IV en 1741. El Padre Esteban Ramírez consigna, en su monografía sobre el templo, que la construcción duró cerca de ochenta años. Esta fue financiada por los mineros y concluida por los propietarios de la mina de San Lorenzo. En el primer quinquenio del siglo XIX se va formando una personalidad mística del lugar.
El Cristo bajo la advocación de Villaseca toma, posiblemente, su nombre del primer propietario de los terrenos, lugar en el cual quedaría ubicado el santuario. Así lo asienta el padre Ramírez: el propietario, en 1709, de la hacienda y del Cristo se llamaba Alonso de Villaseca. Al correr del tiempo se le seguirá nombrando de esa forma.
El primer milagro que realiza una imagen, considerada milagrosa, sucede en condiciones extraordinarias. En el caso del Cristo Negro: La memoria colectiva registra el asombroso primer milagro del Señor de Villaseca, aunque el padre Ramírez no lo asienta en su libro. De viva voz, en una ocasión nos contó que los antiguos recordaban que fue a una mujer que el Cristo favorece, por primera vez, cuando la protege de la ira del marido al ser descubierta llevando el almuerzo a su amante. Este se transforma en flores y perfume, ofrendas que la infiel, asegura, lleva a Jesús crucificado.
El santuario alberga cientos de laminitas conocidas como “retablos” por los fieles. Desde el México Antiguo se ofrecían ofrendas de agradecimiento o petición. De tal suerte que a partir del siglo XVI converge con las formas de religiosidad del hombre venido de ultramar. La tradición continúa hasta hoy en que, en particular, el Señor de Villaseca, recibe demandas de auxilio, en su mayoría, en papel cascarón, triplay, fibracel, fotografías y copias (boletas, títulos de licenciatura, maestría o doctorado, exámenes) Las laminitas llegan esporádicamente.
(Información obtenida de este artículo de Patricia Campos Rodríguez en el número 3 de la revista Palimpsestos, cuya consulta recomendamos)
Las imagenes han sido cedidas por Frank Graziano a quien agradecemos sinceramente su colaboración e interés. Son una buena muestra de las prácticas votivas que hoy día todavía se hacen en este santuario.
Imágenes (pinche sobre las imágenes para verlas ampliadas):








