El Santuario de Cuicuno se edifico en el siglo XVI en un paraje que cedió la familia Rovayo para tal efecto. La advocación al señor del árbol cuenta con un buen numero de leyendas en torno a su figura. En un hermoso texto de Alejandro Carrión se explica la historia de este culto, donde se dan la mano el catolicismo y la naturaleza;
“En Yugsiloma está el pequeño caserío de Cuicuno, que dista de Guaytacama cuatro Kilómetros de una ardua cuesta barrida por los vientos. Humilde, congelado, con su suelo casi estéril, Cuicuno es el escenario de los milagros, porque allí mora el Señor del Arbol, el más milagroso de todos, en cuyo culto se dan la mano el catolicismo y la naturaleza. Está también el hermoso templo que alberga el portento. De todo el país, en romería inacabable, los campesinos suben a pedir al Señor del Arbol la salud y a contarle sus penas.
En la lejana Colonia, Yugsiloma no era sino un olvidado pajonal peinado y despeinado por el viento helado y aullante. A tal soledad, cuenta la leyenda, llegó el indio Domingo, antiguo guasicama de los Barahona de Guápulo, con su mujer Feliciana y dos hijos aún niños. Resolvieron quedarse en ese despoblado y compraron el lote de Cuicuno en extensión de dos caballerías por el valor de dos pesos y medio, el ahorro de toda su vida, al español Robayo, dueño de la tierra. Allí el indio levantó su choza y sembró algunos árboles, para templar el viento. No arraigaron, excepto un quíshuar “molle”, por otro nombre y en su vecindad cultivó cebada. Cuidó también un pequeño rebaño de ovejas.
El quishuar desarrolló poderoso tronco, fuertes ramas y fonda tupida en poquísimo tiempo, lo cual fue motivo de admiración. El indio Domingo, un mal día, notó que se le había perdido una oveja y culpó al árbol. “Aquí se han de esconder los shúas”, dijo y fue en busca del hacha. Desgajó la primera rama y al hacerlo pudo ver con claridad el hermoso milagro; perfectamente tallado en el tronco, Cristo crucificado lo miraba. Sus brazos eran las dos ramas del árbol aún ilesas, llenas de hojas, de los pequeños frutos rojos y de nidos.
(…)
“¿Desde cuando existe el Señor de Cuicuno? La Parroquia de Guaytacama existe desde 1829, su primer cura fue el Presbítero Juan Bautista Pintado, Antes, Cuicuno pertenecía a Saquisilí, y en un inventario de 1835 ya se cita “una imagen de N.S. Crucificado en un árbol ya seco de quishuar”. Otro inventario, de 1875, dice que la imagen existe “desde tiempo inmemorial” y añade que puede tener más de 200 años. Sería entonces de 1634. Por este tiempo vino desde Chile la devoción del “Señor del Arbol” y se tallaron imágenes de esta advocación en Aloag, Poaló y Pomasqui, donde aún se veneran. Se trata siempre de Cristos tallados en el tronco de un árbol, cuyas ramas bastos son sus brazos. El Señor de Cuicuno difiere de estas imágenes en que el árbol en el que se encuentra tallado no ha sido desarraigado y continúa con sus raíces hundidas en la tierra. Nadie lo ha separado aún de ella. En los inventarios parroquiales constan regalos de objeto de valor para el santuario desde antes de 1829.”
La imagen que presentamos ha sido cedida por Thomas F. Aleto, a quien agradecemos sinceramente su aportación.
Los derechos de la misma pertenecen igualmente a Thomas.
Imágen (pinche sobre la imagen para verla ampliada):
Ficha Técnica del exvoto:
-Tipología: Exvoto pictórico.
-Datación: 1959.
-Devoción: El señor del árbol de Cuicuno.
-Lema o inscripción: En Junio de 1959. Atacado de un gravisimo colico intestinal me interne en la clinica “San Isidro” donde fui sometido a tres operaciones quirurgicas delicadas sin conseguir mejoria. Antes bien fui desahuciado por los medicos. En mi angustia y dolor recurro a intervencion divina, y de repente veo a mi derecha al señor del Cuicuno que me miraba con ojos de bondad y misericordia y derramando destellos de luz celestial: entonces le implore de corazon mi mejoria ofreciendole acudir en romeria a su santurio y hacer publicar este milagro. Desde ese instante comenso mi mejoria, gracias a la misericordia infinita del Señor del Cuicuno. En cumplimiento de mi promesa hago publicar este portento que el señor ha obrado en este pobre y humilde pecador. (…) a 24 de Junio de 1959. Rafael Moya.
-Otros datos: Una vez más, este exvoto ecuatoriano hace referencia al desahucio por parte de los médicos.





