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Exvotos fotográficos

Sarita Colonia

Sarita Colonia (Huaraz, 1 de marzo de 1914 – Callao, 20 de diciembre de 1940) fue una joven peruana a la que se le atribuye la capacidad de hacer milagros y que, tras su muerte, tiene una gran veneración popular por su fama de santidad, aunque su culto no está reconocido por la Iglesia católica. A los 26 años, el 20 de diciembre de 1940, Sara Colonia Zambrano falleció en el hospital de Bellavista. Sarita fue enterrada en una fosa común en el cementerio Baquíjano del Callao. No tuvo funeral. Cuenta un antiguo devoto de Sarita, un peluquero bastante mayor, vecino en los barracones del Callao (un lugar bastante pobre, N.E.), que la familia administró la plata de los devotos: “le compraron a la Beneficencia Pública un pedazo de terreno y le hicieron ese mausoleo”, según esta versión esa fue una manera de enfrentar a la iglesia que se había empeñado en evitar el culto. Según la tradición, fueron los estibadores del puerto del Callao el primer grupo social que comienza a rendir culto a Sarita Colonia. Poco después las prostitutas, los homosexuales y los delincuentes encontraron en la figura de Sarita a una santa cercana a ellos y comenzaron a venerarla.

Durante la década de 1970 comenzó una migración masiva desde el mundo rural hacia Lima. Con ello, la cantidad de marginados en la capital peruana creció exponencialmente. Diferentes grupos sociales marginados comenzaron a seguir el culto de Sarita Colonia, así pues, los taxistas, conductores de microbuses, madres solteras, subempleados, amas de casa y adivinos, entre otros, se sumaron a quienes confiaban su suerte en la santa popular. En la puerta de entrada del cementerio Baquíjano se venden flores y ruda, pero en el interior, cerca de la capilla hay un mercado de estampitas, amuletos, medallones, prendedores, cuadros, placas y llaveros con la imagen de Sarita.

Todos los días, los administradores del culto, Esther Colonia Zambrano y otros parientes, esperan dentro de la capilla, en tanto ofrecen velas en venta. Así es recibida la gran cantidad de gente sencilla que a diario la visita para pedirle “un milagrito” y para testimoniarle su gratitud. Hay quienes no solo dejan flores, velitas encendidas, placas escritas, sino una serie de objetos, entre los que destacan finas joyas de oro y de plata. Las paredes interiores de la capilla están abarrotadas de placas con nombres, direcciones y hasta fotografías u otros datos de quienes expresan su gratitud por tal o cual milagro recibido. Sobre una cripta descansa el cristo crucificado, a poca distancia hay una estatua de la virgen, próxima al santuario de vidrio de Sarita. Su imagen lleva puestos varios dijes, cadenas, pulsera, anillos, prendedores y otras joyas de oro y plata, dejadas por devotos que han necesitado expresar así su reconocimiento.

(Información tomada de Wikipedia)

Las imagenes han sido cedidas por Frank Graziano a quien agradecemos sinceramente su colaboración e interés. Son una buena muestra de las prácticas votivas que hoy día todavía se hacen en este santuario.

Imágenes (pinche sobre las imágenes para verlas ampliadas):

 

 

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